La OEPM anula la marca “La Mafia se sienta a la mesa”: implicaciones jurídicas para las marcas en España
Una reciente resolución de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) ha vuelto a poner en el centro del debate uno de los límites más relevantes en materia de marcas: la prohibición de registrar signos contrarios al orden público o a las buenas costumbres. El caso afecta a la conocida cadena de restauración española “La Mafia se sienta a la mesa”, cuya denominación ha sido anulada tras años de controversia jurídica.
La decisión, que responde en gran parte a las reclamaciones impulsadas por las autoridades italianas, podría obligar a la compañía a modificar su identidad corporativa en España si finalmente la resolución se confirma.
El origen del conflicto: una marca considerada ofensiva
El conflicto no es reciente. Desde hace años, el Gobierno italiano ha cuestionado el uso comercial del término “mafia” en el nombre de la cadena, argumentando que banaliza o trivializa la actividad de una organización criminal real.
Las autoridades italianas sostienen que vincular ese término con experiencias de ocio o gastronomía puede resultar ofensivo para las víctimas del crimen organizado y perjudicial para la imagen del país.
La OEPM ha acogido estos argumentos y ha concluido que la denominación reproduce directamente el nombre de una organización criminal cuya actividad no es un fenómeno histórico o literario, sino una realidad persistente, lo que la convierte en un signo contrario al orden público y a las buenas costumbres.

Un precedente europeo: la sentencia del Tribunal General de la UE
La decisión de la OEPM no surge de forma aislada. En 2018, el Tribunal General de la Unión Europea (TGUE) ya había declarado la nulidad de la marca a nivel comunitario por motivos similares.
En aquella resolución, el tribunal entendió que la expresión podía transmitir una imagen positiva o banalizada de la mafia, una organización asociada a actividades delictivas graves como el tráfico de drogas, el blanqueo de capitales o la corrupción.
Este precedente europeo ha tenido un peso decisivo en la resolución adoptada ahora en España.
Una marca con más de veinte años de trayectoria
La marca “La Mafia se sienta a la mesa” fue registrada a comienzos de los años 2000 y había sido renovada en varias ocasiones por la propia OEPM.
Durante este tiempo, la cadena ha desarrollado una amplia red de restaurantes en España bajo un modelo de franquicia y ha consolidado una fuerte identidad de marca.
Sin embargo, el hecho de que una marca haya sido registrada previamente o haya coexistido durante años en el mercado no impide que pueda ser posteriormente anulada si se considera que vulnera alguno de los motivos absolutos de prohibición establecidos en la normativa marcaria.
Posibles recursos y futuro de la marca
La resolución de la OEPM aún no es firme. La empresa ha anunciado su intención de recurrir, defendiendo que el nombre de la marca procede de un libro de recetas y que su uso se ampara en la libertad de expresión y en un contexto cultural ampliamente extendido.
Si el recurso no prospera, la compañía podría verse obligada a abandonar esta denominación y adoptar una nueva identidad comercial para sus establecimientos en España.
Lecciones jurídicas para titulares de marcas
Este caso pone de manifiesto varias cuestiones clave en el ámbito de la propiedad industrial:
- Los límites éticos en el registro de marcas
La legislación española y europea prohíbe registrar signos que resulten contrarios al orden público o a las buenas costumbres. - La importancia del contexto cultural y social
Incluso cuando una marca pueda parecer aceptable en determinados contextos culturales, las autoridades pueden considerar que vulnera valores fundamentales. - La influencia del derecho europeo
Las decisiones del Tribunal General de la Unión Europea pueden tener efectos determinantes en la validez de las marcas en los Estados miembros. - El riesgo de nulidad incluso años después del registro
El registro de una marca no garantiza su permanencia indefinida. Si se demuestra que infringe las prohibiciones absolutas, puede ser anulada en cualquier momento.

La anulación de la marca “La Mafia se sienta a la mesa” es un ejemplo paradigmático de cómo el derecho de marcas no solo protege intereses comerciales, sino también valores sociales y jurídicos fundamentales.
Para empresas y emprendedores, este caso recuerda la importancia de realizar un análisis jurídico exhaustivo antes de adoptar una marca, especialmente cuando el signo pueda tener connotaciones polémicas o sensibles.




